La Iglesia de la Compañía de Jesús es una de las construcciones más emblemáticas de Cusco y un claro ejemplo del barroco andino, un estilo que fusiona la tradición arquitectónica europea con la simbología y la cosmovisión de los Andes. Su imponente fachada de piedra y su fastuoso interior la convierten en un monumento imprescindible para quienes desean conocer la riqueza cultural e histórica de la ciudad imperial.
Ubicada en la Plaza de Armas de Cusco, esta iglesia se erige sobre los restos del Amaru Kancha, el antiguo palacio inca de Huayna Cápac, lo que refleja la superposición de culturas que caracteriza a muchos de los edificios coloniales de la ciudad.
En este blog, exploraremos la historia, arquitectura, atractivos y horarios de visita de esta majestuosa iglesia, considerada una de las más bellas de América Latina.
La historia de la Iglesia de la Compañía de Jesús en Cusco se remonta a la llegada de la Orden Jesuita al Virreinato del Perú en el siglo XVI. Esta congregación, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, tenía como misión la evangelización de los pueblos indígenas, la difusión del conocimiento y la creación de instituciones educativas de alto nivel.
Siguiendo su objetivo de expandir la fe católica en los territorios recién conquistados, los jesuitas comenzaron a establecerse en diversas ciudades del Virreinato, incluyendo Cusco, considerada la capital espiritual y administrativa del antiguo Imperio Inca.
El 17 de julio de 1571, por orden del Virrey Francisco de Toledo, se fundó oficialmente la Iglesia de la Compañía de Jesús, bajo la dirección del Padre Provincial Jerónimo Ruiz de Portillo. Su construcción se llevó a cabo en un terreno altamente simbólico: el Amaru Kancha, el antiguo palacio inca de Huayna Cápac, lo que representó la superposición del cristianismo sobre las creencias andinas.

La construcción de la iglesia y sus anexos se desarrolló en distintas etapas, abarcando varias décadas y con la participación de arquitectos, alarifes y artistas indígenas y europeos.
1619: Se inicia la construcción del Colegio de San Bernardo, una institución educativa anexa a la iglesia destinada a la formación de jóvenes indígenas y mestizos. Destacaba su techo de armadura de cedro traído desde Amaybamba, un material de gran calidad utilizado en construcciones importantes de la época.
1651: Se construye la Capilla de Nuestra Señora de Loreto, conocida también como la "Capilla de Indios", ya que fue un espacio dedicado a la evangelización de la población indígena. La capilla se terminó en solo tres años y es un claro ejemplo de la fusión del arte barroco con elementos propios del mundo andino.
1654: Se inicia la edificación de la Iglesia de la Compañía de Jesús, con un diseño arquitectónico que buscaba representar la grandiosidad del poder jesuita en el Virreinato. La construcción se prolongó por 17 años y contó con la participación de varios arquitectos europeos, así como hábiles maestros indígenas, quienes aportaron su conocimiento en la talla de piedra y madera, generando una fusión artística única.
1668: Se concluye la iglesia, consolidándose como un referente del arte barroco en Cusco y en toda Sudamérica. Su majestuosa fachada de piedra tallada y su imponente altar mayor dorado hicieron que se convirtiera en una de las iglesias más impresionantes del continente.
El esplendor arquitectónico y artístico de la Iglesia de la Compañía de Jesús no pasó desapercibido. Su monumentalidad generó una rivalidad con la Catedral de Cusco, el templo principal de la ciudad.
El Arzobispado de Cusco, preocupado porque la iglesia jesuita pudiera opacar en belleza y relevancia a la Catedral, intentó detener su construcción e incluso ordenó demoler parte de su fachada. Sin embargo, los jesuitas lograron el apoyo del Virrey y de la Corona Española, permitiendo que la obra continuara hasta su finalización.
Esta disputa reflejó las tensiones entre la Compañía de Jesús y la Iglesia Católica institucional, ya que los jesuitas eran conocidos por su autonomía, poder económico y su cercanía con las élites indígenas y mestizas.
En 1767, el rey Carlos III de España ordenó la expulsión de los jesuitas de todos los territorios del imperio, lo que provocó que la iglesia y sus anexos pasaran a ser administrados por el clero secular. A pesar de la salida de la Compañía de Jesús, el templo continuó en funcionamiento y siguió siendo uno de los principales centros de culto en Cusco.
Hoy en día, la Iglesia de la Compañía de Jesús sigue siendo uno de los monumentos más emblemáticos de Cusco, una joya arquitectónica que representa la fusión entre el arte europeo y andino, y un testimonio del poder e influencia que los jesuitas ejercieron en el Perú colonial.
La Iglesia de la Compañía de Jesús se encuentra en el corazón de la Plaza de Armas de Cusco, a un costado de la Catedral. Es fácilmente identificable por su fachada tallada en piedra, una obra maestra del barroco andino.

La Iglesia de la Compañía de Jesús deslumbra tanto por su arquitectura exterior como por la riqueza artística de su interior.
Su imponente portada de piedra es uno de los ejemplos más refinados del barroco cusqueño, con detalles minuciosamente tallados que combinan elementos europeos con símbolos andinos.
El altar mayor, de 21 metros de altura y 12 metros de ancho, es una obra maestra tallada en cedro y recubierta completamente en pan de oro.
A los lados del altar mayor se hallan cuatro altares de cedro, tres de ellos con decoración dorada y de gran opulencia. Destaca el púlpito dorado, tallado con gran detalle.
El interior alberga una serie de lienzos monumentales, entre los que se encuentran episodios de la vida de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús.
Ubicada en un sector anexo, esta capilla es conocida como la "Capilla de Indios", ya que fue construida para los feligreses indígenas de Cusco.
Bajo el altar mayor, se han encontrado restos de sacerdotes jesuitas y benefactores de la iglesia, lo que añade un aire de misterio e historia al templo.
Si te interesa la historia, el arte religioso y la arquitectura, la Iglesia de la Compañía de Jesús es una parada obligatoria en tu visita a Cusco.
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